mivoluntad

Para su tranquilidad y la de su familia

Contrate en vida su servicio funerario

Visitar web

Precios al alcance de todas las familias

Pídanos presupuesto de los servicios funerarios sin compromiso.

Pedir presupuesto

Artículo.

Tumbas egipcias

08-01-2014

El Juicio de Osiris
El Juicio de Osiris

CREENCIAS FUNERARIAS
En el antiguo Egipto se creía que la muerte era el comienzo de una nueva vida en otro mundo y que todo hombre además de su cuerpo poseía un alma (ba) y un doble espiritual (ka). Al morir la persona, el ba seguía viviendo en la tierra y de noche descansaba en su cuerpo. El ka, iba y venía entre la tierra y el otro mundo. Tanto ba como ka debían reconocer su propio cuerpo y por ello lo momificaban (momificación). Como esta nueva vida podía durar eternamente, los más poderosos se hicieron construir grandes y suntuosas tumbas de piedra.

La tumba tenía dos misiones principales, por un lado, proteger al cuerpo de la intemperie y por otro, de los ladrones que se sintiesen atraídos por el tesoro guardado en su interior. Cuánto mayor era el rango de la persona, mayor era su tumba, y puesto que según la tradición después de muertos los faraones se convertían en dioses, sus tumbas fueron las mejores.
El otro aspecto, que posiblemente constituye lo más característico de las creencias egipcias, es la religión funeraria. Parece que los egipcios creyeron siempre en la otra vida. Innumerables objetos eran colocados en los sepulcros pensando que los iban a usar en el otro mundo. Se han encontrado desde objetos como juguetes, peines y hasta comida. Se incluía, también, una estatua de la persona momificada y estatuas de sus concubinas y criados, así como el “Libro de los Muertos” . Y en las paredes de la tumba se pintaron escenas de la vida diaria de la época.
Una buena conducta aseguraba un tránsito seguro al más allá. Hay muchas representaciones de escenas del Juicio de Osiris, en las que el corazón del difunto es pesado en una balanza, teniendo como contrapeso una pluma que representa la verdad. El resultado era consignado por Thot, el escriba de los dioses, en presencia de Osiris, y los que no daban el peso eran destruidos para siempre.

El entierro de los faraones y de los miembros de las capas sociales altas se daba lugar en tres construcciones diferentes: las Pirámides, las Mastabas y los Hipogeos.

MASTABAS

Los tumbas más antiguas fueron las mastabas, que eran construcciones con forma tronco piramidal, de base rectangular, que llegaban a medir 20 metros de altura. La mastaba prismática era la sepultura de los soberanos del Período Arcaico de Egipto. Mastabat, es una palabra árabe que designa un banco de madera donde exponer la mercancía para su venta en el mercado. Estas tumbas en forma de pirámide truncada debían parecerse a los puestos de venta de los mercados, y los árabes las llamaron así. Tenían varias salas, entre ellas, la cámara funeraria. Ésta estaba situada en el nivel subterráneo y después sellada para protegerla.


Una característica de las mastabas eran las estelas llamadas de "falsa puerta". Esto era la representación en bajorrelieve de una puerta muy alta y estrecha, con una especie de persianilla, también en piedra, arrollada en la parte superior del dintel. Estas "falsas puertas" tenían por finalidad que el alma del difunto pudiera salir del sepulcro por medio de fórmulas mágicas. Representaba la puerta por la cual volver al mundo de los vivos.
Se decoraban las paredes con ofrendas para el alma del difunto. En estos paneles de bajorrelieve se representaban todos los objetos y alimentos que se ofrecían al alma del fallecido.
Las mastabas mejor conservadas se encuentran en la necrópolis de Saqqarah, cerca de El Cairo.
Las razones del paso de las mastabas a las pirámides no se conocen bien, pero se menciona generalmente el deseo de alcanzar alturas cada vez más significativas para manifestar la importancia y el poder del faraón difunto.

PIRÁMIDES

Las mastabas se transformaron en pirámides escalonadas, constituidas con varias gradas, a modo de una "escalera gigantesca" que se elevaba hacia el cielo. La primera y más famosa de estas es la Pirámide Escalonada de Saqqara del faraón Dyeser (Zoser) de la III Dinastía de Egipto. Según Manetón, el sacerdote e historiador egipcio, el arquitecto que la edificó fue Imhotep, el primer arquitecto de la historia, que posiblemente quiso simbolizar con esta primera pirámide la ascensión del difunto del "mundo terrenal" hacia los "Cielos".


Al igual que las mastabas, las pirámides estaban formadas de dos partes: una superestructura formada por una base cuadrada y cuatro caras triangulares que se unían en el vértice superior mediante un piramidión (pirámide diminuta realizada de un solo bloque), y una subestructura, donde se encontraban una o varias cámaras funerarias destinadas a acoger el cuerpo y el Ajuar funerario del rey. La cámara funeraria se encontraba al final de un corredor conectado con la entrada de la tumba por una rampa.
La construcción de las pirámides fue evolucionando hasta convertirse en las pirámides clásicas, de caras lisas. Estas pirámides son los monumentos más emblemáticos que nos ha dejado esta civilización y, en particular, las tres grandes Pirámides de Guiza, las tumbas o cenotafios de los faraones Keops, Kefrén y Micerino, cuya construcción se remonta, para la gran mayoría de estudiosos, al periodo denominado Imperio Antiguo de Egipto.
Las pirámides son los elementos más importantes, aunque no los únicos, del “complejo funerario” que incluye otras estructuras esenciales y con significados teológicos y simbólicos como el templo funerario, el muro que rodea el complejo, la rampa procesional, el templo inferior y la pirámide satélite.
La pirámide es la materialización en piedra de los rayos solares y estaba destinada a acoger y proteger la momia real. Su desarrollo se basó en tres ejes: el eje vertical, que unía la tierra con el cielo y al faraón con su padre divino Re; el eje norte-sur o eje terrestre, paralelo a la dirección del río Nilo, y el eje este-oeste o eje celeste, paralelo al curso diurno del astro solar que nace por el este y muere por el oeste, regenerándose cada día.
El eje terrestre se define en la pirámide por la entrada, que se encuentra situada en el lado norte, y por el corredor descendente, que se dirige hacia el sur en dirección a la cámara del sarcófago. El eje celeste o solar se relaciona con el concepto de Resurrección.
En el lado este de la pirámide se sitúa el templo funerario, lugar donde se practicaba el culto diario al rey difunto y divinizado que garantizaba el orden sobre la tierra, y donde los sacerdotes depositaban los alimentos delante de la estela de falsa puerta que se encontraba en la sala de ofrendas.


La pirámide satélite estaba situada en el sureste de la pirámide real y cumplía, con respecto al templo, una función de cenotafio. Estaba destinada al Ka del rey y no incluía sarcófago ni instalación de culto. Algunas de estas pirámides satélites sirvieron de tumba para las reinas.
Los “Textos de las Pirámides” nos dan una respuesta al porqué de su existencia. La declaración 267 de estos textos afirma: “Una escalera al cielo se dispone para mi (alusión al rey) para que pueda ascender por ella al cielo”, la declaración 717 del mismo texto afirma que “el rey comió cinco veces en un día de veinticuatro horas, tres en el cielo y dos en la tierra: en la mañana y en la tarde.” Las pirámides escalonadas representarían, por tanto, la escalera por la que el rey debía ascender desde la tumba al cielo.


HIPOGEOS

El continuo saqueo de las antiguas tumbas faraónicas y lo costoso de su construcción debieron ser factores decisivos para el triunfo del Hipogeo. Este tipo de enterramiento consistía en una tumba excavada en la roca, de muchos metros de longitud y profundidad. Ya se utilizó en el Imperio Medio en la necrópolis de Beni Hasam, pero no fue hasta el Imperio Nuevo cuando se llevó a cabo el enterramiento de varias dinastías de Tebas al otro lado del Nilo, en el paraje desértico que conocemos como Valles de los Reyes y Valle de las Reinas.
Los primeros hipogeos eran simples: un pasillo y una cámara funeraria. Los de los grandes faraones y faraonas del Imperio Nuevo se hicieron más complejos y se decoraron lujosamente con pinturas relativas a la vida en el Más Allá, y a la acogida que los dioses dispensaban al difunto. También poseían un complejo funerario, pero al otro lado de la montaña, junto al río.
Casi todos estos hipogeos reales están en el Valle de los Reyes, en la orilla occidental del río, y los más conocidos son el de Tausert y Sethnajt.

Categorías: Cultura funeraria


Artículo anterior Artí­culo siguiente